lemas. A Almudena le han doblado el eje de la rueda delantera y la maneta de cambio y a Víctor le han partido dos radios. ¡Y empieza lo bueno!Hoy hacemos una etapa suave, para calentar un poco. Nos alojamos en el camping de Akrata. Por la noche nos vamos a comer al pueblo que esta a unos pocos de kilómetros. Carmelo esta malo. No puede soltar gases ni por arriba ni por abajo. Se va a dormir sin comer así que tiene que estar malo de verdad. Luego en el camping vomita un poco.
Carmelo duerme fuera de la tienda, dice que dentro hace mucho calor. Mejor, mas ancho estaré. No madrugamos mucho por lo que nos toca pedalear con todo el calor.
En cuanto vemos una farmacia paramos para comprar algo para Carmelo, haber si se le pasa. No hay manera de entenderse. Le digo a Carmelo que haga como si se tira pedos pero me dice que le da vergüenza. Almudena llama a su hermana que es médico para que le diga los compuestos genéricos para esa dolencia. Nos pegamos bastante rato en la farmacia pero no tenemos prisa. Adentro se esta fresco y la farmacéutica esta muy buena. Al final el farmacéutico llama a un médico y da la casualidad que este habla español y por fin podemos conseguir lo que queríamos.
Con el aire a favor vamos bastante ligeros. A lo lejos se vislumbra de repente el puente que cruza del Peloponeso al otro lado. Es impresionante. Los pilares miden 160 metros de altura y el puente es muy largo.
Llegamos a Patras y nos vamos a la estación del ferry. Nos compramos un hornillo en un supermercado porque no ha habido manera de encontrar bombonas roscadas para el que llevamos. Nos hacemos unos macarrones para cenar en mitad de un puerto deportivo. Aprovechando unos bancos y unos árboles que hay.

Llegamos a Corfu al amanecer. La isla tiene muy buena pinta. Nos hacemos los nueve kilómetros que nos separan del camping. El suelo esta durísimo. No hay manera de clavar bien las piquetas. Después de doblar varias renuncio a clavarlas mucho. Esperemos que no se levante aire. Tampoco pongo el doble techo.
No vamos al otro lado de la isla, a la playa. Hay una buena subida hasta allí. Buscamos un sitio donde comer tranquilos. Seguimos un poco por la carretera y después de una corta pero intensa subida llegamos a un monasterio con una explanada. Hay unas buenas vistas a los acantilados y un bordillo que aprovechamos para ponernos a comer allí. Después de comer nos bajamos a la playa.
Dejamos las bicis atadas a una farola. Carmelo y yo nos compramos unas gafas de bucear con tubo y nos vamos a hacer snorkel. Mis gafas son una mierda. Me hacen un daño terrible y no para de meterse agua, por lo que cada poco las tengo que vaciar. A Carmelo también se le mete agua. Vamos siguiendo los acantilados. Se ven bancos de peces y también vemos un rape y una estrella de mar y bastantes erizos. La visibilidad es excelente y disfrutamos bastante. Mas tarde nos alquilamos un kayak y una barca a pedales. Íbamos a alquilar solo kayak para todos pero no nos atrevimos a dejar las carteras en la playa, así que alquilamos el patinete porque allí se podían llevar sin riesgo de mojarse. El patinete es una paliza, como si no hubiéramos pedaleado suficiente, ¡toma barca a pedales
! Pasamos un rato entretenido y nos echamos unas risas.En la bici llevo una cesta la cual he cubierto con una bolsa de basura para que si llueve no se me moje lo de dentro. Cuando vamos a coger las bicis me encuentro con una lata de acuarius dentro de la cesta ¡la han confundido con una papelera! De camino al camping estos se van a buscar una tienda donde les puedan arreglar los radios. Yo me voy al camping porque voy escocido y no estoy para pedalear mucho.










Estamos hartos de mojarnos, así que decidimos dejar la bici y hacer turismo normal. Y que curioso, fue comprarnos unos paraguas, dejar la bici y ya no volvió a llover en los días que nos faltaban. Hacia un montón de años que no tenían tantos días seguidos de buen tiempo. La ley de Murphy no falla.
Nos alojamos en un camping de Glasgow y tenemos que coger el tren para ir a Edimburgo. Allí son fiestas. Hay una calle llena de espectáculos y te puedes pegar el día recorriéndola porque cada vez que pasamos por ella cambian los espectáculos. hay uno con dos botellas y un palo apoyado en las dos botellas y es capaz de pasar por debajo haciendo mambo sin tocar el suelo con la espalda¡Impresionante!. La verdad es que hay espectáculos muy buenos.


Entramos a un museo que muestra como era la vida en las islas hace años. Yo no se que hace Carmelo pero el caso es que le oigo: ¡Que me lo he cargado!. A tocado una pieza que estaba colgada y se ha soltado.
Vamos a un pueblo llamado Uig para tomar un ferry que nos llevara a las islas Lewis.Es un pueblo que apenas tiene una gasolinera, cuatro casas y el embarcadero para coger un ferry. Vamos al camping que esta al lado del mar. Pagamos la estancia de un día al recepcionista del camping y nos vamos a plantar la tienda.






Victor pincha una rueda y nos paramos a arreglarla y a descansar. Estamos tan cansados que cuando viene una cuesta arriba no tenemos que bajar de la bici. Y también tenemos mucho hambre que se nos hacen cerca de las cuatro de la tarde y sin comer. Al final conseguimos encontrar el camino bueno. Nos hemos pegado mas de cuatro horas para hacer 25 kilómetros. Y estoy como si me hubieran pegado una paliza.








