BARRANCO EL PUEYO

12-04-2015 


En Escalona tomamos la carretera dirección a Puyarruego. En medio del pueblo sale un camino a mano derecha que lleva a una granja. Pasarla y en el primer cruce aparcar. Seguiremos andando un por el camino hasta que se acabe. Enfrente a la derecha se ven los tres barrancos de la zona. El del Pueyo es el de mas a la derecha. Hay mojones, unas marcas en los arboles e incluso flechas pintadas en el suelo. Al llegar al barranco de la suerte (creo que se llama) coger camino a la derecha hasta llegar al cauce.


En el camino me da una piedra en los bajos del coche bastante fuerte. Paro no vaya a ser que haya roto el cárter. Hay suerte solo me ha arrancado un trozo de plástico de los bajos. La otra vez que vine también se me rompió un retrovisor. Me tiene gafe este sitio. El barranco es seco, solo para cuando los demás estén imposibles. Dentro de lo que cabe, no esta mal para pasar la mañana.




BARRANCO DE SAN MARTIN Y FONDO

28-03-2015  


Un día estupendo para hacer este barranco, con el agua corriendo por sus pozas y un agua de un color verde esmeralda gracias al sol reflejado en ellas. Tienen un color precioso que invitan a meterse en ellas aunque, la verdad, es que están heladas.


Al llegar a Sieste hay un desvío. Cogeremos el de la derecha pasando por casa Matias hasta llegar a una explanada con una señal que prohíbe continuar a vehículos no autorizados. Allí dejamos el coche. Seguimos un poco mas adelante y llegamos a unas pozas de un agua verde, clara y transparente. Seguimos el camino hacia el confesionario alrededor de un hora, hasta llegar a un cruce en el que hay un cartel que manda hacia el Morcat y no me acuerdo donde mas. Allí empieza el barranco.




Al poco de empezar llegamos a la cascada del coño del mundo. Ya os podéis imaginar del porque del nombre. Un característico agujero en la pared rocosa nos recuerda a, como su nombre indica, un coño. El rapel es muy bonito. Luego viene otro rapel, que es la foto de la portada del libro que llevamos, y va a parar a otra poza que es una delicia a los ojos, que no al cuerpo, porque esta helada.



Mas adelante no cruzamos con otro río que desemboca por la izquierda. Es el barranco Fondo. Seguimos un camino evidente y después de una corta pero exigente subida si no te has quitado el neopreno, llegamos al inicio de este corto barranco. Sin muchas dificultades vamos a parar adonde hemos cogido la subida. Proseguiremos barranco abajo hasta el final, maravillandonos del color de sus aguas



ERMITA DE MUSKILDA

22-03-2015


Hoy haremos otra excursión corta porque todos los pronósticos del tiempo dicen que va a llover. Partimos de Ochagavia, que esta cerca del pueblo donde hemos dormido. En Ochagavia nos encontramos una estampa que antaño era muy normal pero hoy en día es bastante rara de ver. Un buzón de los amarillos y una cabina de teléfonos. Uno al lado del otro, vestigios de otros tiempos.



En el primer cruce hay carteles que nos indican hacia donde se encuentra la ermita. Tenemos dos opciones: la corta de 1,2 kilómetros o la larga de 6,2. En vista de que de momento no llueve, optamos por la ruta mas larga que conlleva un desnivel total de 295 metros. El día esta tristón y melancólico pero eso no nos impide disfrutar del sendero que discurre entre los arboles desnudos. Vamos andando sobre un manto de hojas humedecidas por el rocío, mientras disfrutamos de la conversación y  la compañía. Llegamos al monte de Muskilda donde el bosque se abre y podemos contemplar el valle a nuestros pies.




Corre un vientecillo que nos deja un poco fríos, por lo que después de las pertinentes fotos, continuamos nuestro camino en dirección a la ermita. Durante un pequeño trozo tenemos que andar sobre la nieve, que hace acto de presencia a pesar de no estar a mucha altitud. Al poco llegamos a la ermita. A la entrada nos encontramos con unas barbacoas y merenderos de piedra enmohecida. Con mejor temperatura tiene que ser un buen sitio para hacer una parrillada.
La ermita es de estilo románica y fue construida en el siglo XII siendo mas tarde restaurada en el siglo XVII. Atravesando una de las casas a través de un túnel de piedra salimos nuevamente al camino. Bajando nos vamos encontrando con las doce estaciones del viacrucis. En algún punto de la bajada tenemos unas buenas vistas sobre el pueblo de Ochagavia.
Ya en el pueblo compramos unas barras de pan en un horno de leña que están buenísimas. Ya se ve poco pan así por las ciudades.