ESCOCIA (3ª PARTE)

Agosto 2003

Nos hace mucho aire y llueve, llueve y llueve. Llevo un catarro que casi no me deja respirar.. Montamos la tienda en un camping pero no sabemos como vamos ha hacer la cena con esta lluvia. Nos invitan unos irlandeses a su tienda para que cocinemos allí. Lo malo de nuevo es el idioma así que nuestra conversación se reduce a lo que podemos. Nos pasamos varios días con viento fuerte en contra. Carmelo, no sabe como ha perdido unos pantalones.

Llegamos a un sitio llamado Old M of Storr. Hay unos acantilados que son una pasada. Una preciosidad.Mas adelante llegamos a kilt Rock, donde hay una cascada que cae al mar.Hace un frío horroroso y eso que es verano. Nos compramos un chocolate caliente en un puesto que hay de bebidas. Me echo el chocolate a la boca y menudo quemazo que me arreo en la lengua. El vaso esta frío por lo que había pensado que el chocolate también. Debe ser un vaso aislante y no me doy cuenta.

Entramos a un museo que muestra como era la vida en las islas hace años. Yo no se que hace Carmelo pero el caso es que le oigo: ¡Que me lo he cargado!. A tocado una pieza que estaba colgada y se ha soltado.
- Vigila que no venga nadie que lo voy a poner bien- me dice
Conque yo a la puerta a vigilar, no fuera a ser que venga alguien y se piense que lo estábamos robando. Al final se quedo como estaba.

Vamos a un pueblo llamado Uig para tomar un ferry que nos llevara a las islas Lewis.Es un pueblo que apenas tiene una gasolinera, cuatro casas y el embarcadero para coger un ferry. Vamos al camping que esta al lado del mar. Pagamos la estancia de un día al recepcionista del camping y nos vamos a plantar la tienda.
- Te vas a reír Carmelo- le digo
- Que ocurre- me contesta
- He perdido las varillas de la tienda.
¡Desastre! Menudo problema. Aquí no se puede dormir al raso porque llueve a todas horas. A ver que hacemos ahora. El albergue mas cercano está a 6 kilómetros cuesta arriba y la verdad es que no tenemos ninguna gana de ir hasta allí.
- Me voy a ver si encuentro varillas en la gasolinera- dice Carmelo
- ¿Cómo va ha haber si aquí no hay casi ni casas?- pienso entre mi
Se va a la gasolinera y cuando vuelve ¡¡Milagro!! Trae unas varillas en la mano. Le ha costado bastante entenderse con la de la gasolinera para que le entendiera lo que quería, pero al final lo consiguió. Tenemos que cortar una y no encajan muy bien pero de momento servirán. Se nos partieron el último día. Justo nos fue.


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