IBONES DE BRAZATO

12-10-2012

Aprovechando el puente del pilar y huyendo de la aglomeración que se monta en Zaragoza para estas fiestas, me voy dos días a los ibones de Brazato. Hay que llegar con el coche al balneario de Panticosa. Hace ya unos años que no estoy por aquí y esto esta muy cambiado. Han construido un hotel de lujo y habilitado unos aparcamientos. El camino se coge en el margen derecho, no confundirse con el camino que va a Bachimaña y que sale detrás del refugio de piedra. Luego seguir las indicaciones.
Subo en unas dos horas y poco estoy en el ibón inferior de Brazato. No quiero pegarme una gran andada porque todavía tengo la fascitis plantar que no me deja andar bien. Allí almuerzo y me subo al embalse de Brazato. Hay un puente que cruza la presa y me paro a descansar . Dejo la mochila y me voy a explorar un poco el terreno haber si encuentro donde acampar. No hay buenos lugares para plantar la tienda. Demasiadas piedras. Al final la pongo dentro de un murete de vivac aunque ni siquiera puedo clavar la mitad de las piquetas y voy a tener piedras en el riñón por toda la noche. La tienda de campaña hace igual  tres años que no la usaba y por la que veo la debí recoger mojada y no la seque. Esta toda con moho y da bastante asco meterse en ella.



El resto del día lo paso leyendo y relajándome en presencia de tan fantástico paisaje. Desde aquí se puede subir a un collado que imagino tendrá buenas vistas pero como me duele el pie pues a descansar. A la hora de cenar no encuentro la navaja. Se me ha debido quedar en el sitio que almorcé.



A la mañana siguiente al abrir la puerta me cae hielo dentro. Me asomo y veo la tienda cubierta con una capa de hielo. Se ha helado la condensación de la respiración. Ha hecho mucho frío esta noche. Recojo y para abajo. Al cruzar el puente con las manos en el bolsillo tengo la sensación de que me falta algo. ¡¡El bastón!! Me lo debí dejar ayer cuando me pare a descansar al principio del puente. A pesar de que pasó mucha gente ayer el bastón esta allí esperándome. Busco la navaja en el ibón inferior pero esa si que no la encuentro.



En el coche me quito las botas y me voy a refrescar los pies al río  Cuando vuelvo a los veinte minutos, veo que me he dejado la cámara reflex encima del coche. ¡¡uff!! Menos mal que no me la han robado. No me di ni cuenta cunado me fui. Que cabecica tengo. Se me acerca una pareja y me dice que me iban a coger la cámara y dejarme un numero de teléfono para que no me la robaran. Aun queda buena gente en el mundo.


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